Miércoles, 21 de Octubre del 2020

"Ni rico ni pobre", así calificó su estado actual Eufemio Raúl Cabral, el extraordinario futbolista paraguayo que del interior del país fue al codiciado fútbol español, donde lució alto y compartió equipos, vestuarios con grandes costelaciones de astros de nivel mundial.

Radicado hace años en Sotopalacios, lleva una vida placentera, un poco alejado de fútbol grande y del gran ruido.

Sotopalacios situada a 10 kilómetros de Burgos, es un pueblo tranquilo, de gente trabajadora, destacándose por la excelencia de las morcillas, cuyas producción es cotizada no solamente en España, sino en gran parte de Europa. Las morcillas de Sotopalacios son la de mayor fama en el país ibérico. Igualmente, son muy conocidos sus corderos, por la calidad de la elaboración.

En el apacible pueblo al norte de España son cerca de las 22.00 y el calor aún sofoca, pues de día se tiene unos 38 grados promedio.. En Asunción media tarde, lluvia y frío.

"Aqui, trabajando y disfrutando en familia. Del fútbol no me puedo quejar. Me ha dado todo. Vivo bién, cómodamente. Ni millonario ni pobre. Buen pasar, gracias al trabajo que hemos tomado, una vez colgado los botínes. Tenemos con los chicos (hijos), una empresa de transporte. A Dios gracias no va bien, pues aún en esta pandemia, tenemos actividad diaria. Transportamos pollos para una importante empresa, y al ser producto de primera necesidad, seguimos con la actividad diaria. Más bién ellos (hijos), manejan. De cuando en cuando, les echo una mano, pero solo cuando ellos piden", comenta Eufemio, a través de la tecnología actual.

"En diciembre del 87 dejé el fútbol. Estaba en el Rio Ave (Portugal), ya no me sentía al 100 por 100 y eso me incomodaba. Algunas lesiones dejaron secuelas y éntonces opté por dejar. Hablé bien con el presidente y el entrenador del Club, les expresé mi inquietud, comprendieron y ahí terminó lo oficial para mí. Retorné aquí, me mentalicé, pensamos en lo que podriamos hacer en adelante y así surgió lo de la empresa de transporte. Desde el 88 estamos con esto", exterioriza el que fuera gran mediocampista de Cerro Porteño (85), Guaraní (86) y la selección paraguaya en nuestro país.

INTERLIGAS LA CONSAGRACIÓN

Si bien se inició futbolísticamente en su Piquete Cué, la consagración se dio en un Nacional de Interligas. El relato es asombroso, divertido.

"Me inicié en el Peñon de Piquete allá por 1973. Hice las juveniles, pero a los 16 años debuté en Primera. Recuerdo que se jugaba éntonces, el torneo Campeón de Campeones, nosotros estamos en la Séptima Región Deportiva. Jugamos ante el Primavera, que tenía ya como gran figura a Evaristo Isasi y me tocó precisamente marcarlo. El de extremo, yo de lateral izquierdo. No resultó fácil, pues Evaristo ya demostró su gran calidad, a tal que en breve ya pasó al Olimpia. Yo jovencito y con la ilusión de ser alguién en el fútbol. Empatamos de visita, ganamos en Piquete, jugamos la final con el equipo de Puerto Elsa, ganamos 0-1 de visita y nos consagramos campeones. Ese partido pitó Antonio Montórfano, una gran árbitro - no sólo por su contextura fisica-, sino por la manera de conducir un partido. Todo un acontecimiento para nosotros, el título. Después me llevaron al Hernandarías, también fuimos campeones y en el 75 se disputaba el Nacional de Interligas. Recuerdo como si fuese ayer. Salvador Breglia y Nelson Aveiro Burgos debían preparar al seleccionado Paranaense. Ese partido que salimos campeones, ellos estuvieron y ahí nomás me convocaron para una preselección. De los 40 después quedamos 22 y en esa selección estaban muchos de nivel, como Américo Jiménez Aguilera, Dunjó, Balbuena, Carlyle Quiñolnez, Chanfle Molinas entre otros. La jornada final se jugó en el estadio Defensores del Chaco, con asistencia y recaudación récords. Hubo gente que no pudo entrar, porque ya no hubo sitio. Ganamos, fuimos campeones; muchos me eligieron la figura; no sé, pero ese partido jugué como la "puta madre" como dicen aquí en España; y al ingresar al vestuario, ya gente de Cerro Porteño, Olimpia, Libertad y otros más, conversándome para ficharme. Aún no me podía duchar y apareció Epifanio Rojas. No me dejó en paz toda la noche, incluso me convidó a cenar. Yo sabía quien era, de sus contactos en Europa. Me convenció su propuesta, resultó la más clara, productiva, efectiva. Me presentó al técnico francés Marcel Domingo, flamante entrenador del Burgos, que asistió al juego. Me citaron para el día siguiente en el hotel Guaraní, donde se hospedó el Mister. Recuerdo (entre risas), que Epi me ordenó que me presentara como si fuera una gala, impecable. Yo cuando eso, lucía larga cabellera, barba, desastre la she pinta. Donde domingo a la noche voy a encontrar peluquero, dije entre mi. Hasta que llegué a Piquete y le busqué al peluquero del pueblo; claro domingo, aperitivo, tragos. Pues le insistí y me dijo, en estas condiciones mi pulso no sé si responderá. She po ryryi. No sé como salió, pero al día siguiente temprano estuve en el hotel. Vino Marcel, se sentó esperándome. Nos miramos y no pasaba nada. Me dije para mí, este se arrepintió ha oñembotaby. Después de mucho llegó Epifanio, me reprendió porque no estaba con el entrenador. Este muy educadamente, salió y dijo. No, no lo he reconocido, pues no sé que te haz hecho. Hasta pidió disculpas. Desarrolló más el proyecto Burgos y me preguntó. Quieres ir a jugar en España. Ni dudé. Le acepté, porque en realidad la propuesta fue muy buena. Durante que se realizaron los papeleos, estuve un tiempo en Libertad, donde alterné Reserva y Primera. Yo con 18 años, tenía que disponer del permiso de menores y además Papá le otorgó el poder para poder llevarme. Como olvidar todo aquello, don Raúl y doña Carmen se portaron como Papá y Mamá, el 12 de junio partimos para Madrid. Entre 4 fuimos, Carlos Benítez el zaguero de Resistencia, Oscar Paulín y Atilano González de Sol de América. Sólo Benítez y yo teníamos ya con contratos. Nos quedamos ambos en el Burgos CF. Después ya saben toda la historia restante".

Le resultó muy bién la experiencia Burgos, porque al año siguiente, Valencia CF contrató al entrenador Marcel Domingo, quién llevó a Cabral y dos jugadores más del Burgos. En Valencia estaba el Lobo Carlos Diarte desde un año antes. Y ahí se resaltó la estructura sólida con los paraguayos Cabral y Diarte; el argentino Mario Alberto Kempes, el holandés Joni Rep.

"Aquel plantel cargado de grandes estrellas mundiales resultó un deleite. Hasta hoy dia, mucha gente lo menciona", narra Eufemio, emocionado.

"Estuvimos dos años con enormes partidos, con grandes victorias; después apareció el cupo de oriundo y otras cosas más, por lo que tuve que salir. Pasé al Rácing de Santander, después al Almería donde con buena campaña estuve para ir al Barcelona. Su técnico Helenio Herrera pidió por mí, pero el presidente del Rácing armó un combo (con su ahijado) y pidió un montón de dinero, Ahi se arruinó toda la operación, porque la directiva del Barza fue contundente: queremos solo a Cabral. Pude haber ido al célebre equipo catalán, pero no se dió. De ahí pedí quedar libre, porque tuve problemas en la rodilla y aún así lesionado me llevó el Hércules, donde me mantuve tres temporadas. Asi mismo jugué en el Lorca de la Segunda División, para luego cumplir el enorme sueño de Papá: jugar en Paraguay y en la selección. En el 85 Cayetano Ré estaba de técnico en Cerro Porteño, me conocía muy bién y pidió por mí. Me ficharon después de comenzar el campeonato, una vez alistado jugué todos los partidos hasta la conclusión del torneo. En el 86 me contrató Guaraní, donde jugué todos los encuentros; y también Cayé me llamó para la selección donde me mantuvo de titular todos los partidos de las Eliminatorias para el Mundial de México", memora Cabral, bajando un poco el tono entusiasta de su voz.

En Cerro sobresalió en todos los encuentros, a tal punto que en todos los periodicos de la época en trece encuentros consecutivos se lo consideró como el mejor jugador del juego. Tambien lució en el Aborígen con Juan Angel Romero de técnico.

Con la Albirroja se distinguió, siendo titular en todos los partidos, destacándo el recordado encuentro en Santiago, ante Chile para lograr la clasificación al Mundial, donde el Gato y Eufemio fueron elegidos como los mejores. El Gato paró el penal al Bombardero Jorge Aravena a los 14 minutos de iniciado el lance, juagada clave, decisiva. El empate sirivió a Paraguay para estar en un Mundial, después de 28 largos años.

"Lo de México tambien se sabe. Antes del viaje, entre 4 o 5 en representación del plantel hablamos con el presidente de la Liga don Jesús Pallarés. Acordamos todo, incluyendo la parte económica, en la que todos, titulares y suplentes, percibirian el mismo monto. Pero llamativamente para el partido ante Inglaterra, Cayé nos comunica que hubo cambio, tras una reunión entre algunos jugadores. Salté y reclamé. Dije que se acordó con Pallarés una cosa y ahora se cambia. No, el respeto ante todo. Reclamo solo nuestro derecho, grité y se unió de inmediato Rolo (Chilavert). Apoyó la idea, pero el resto se calló. Al día siguiente, Ramón Delgado nos comunica que teníamos que volver a Paraguay, nos dio los billetes y regresamos. Se perdió ese partido y la selección volvió un día después que nosotros. En Asunción, un diario nos trató de antipatriotas. Humberto Domínguez estaba de dirigente y él publicó en su medio (HOY), eso. Pero sin saber la realidad. Después de mucho se supo todo, pero nosotros quedamos como los malos. Yo siempre he defendido los derechos del futbolista. No me gusta que no se lo respete", se descargó el piqueteño.

LEJOS DEL GRAN RUIDO

Eufemio Raúl Cabral, radicado hace más de 43 años en España, hoy día se mantiene alejado del gran ruido del futbol.

"Las lesiones, me tuvieron mal los últimos tiempos, por lo que me he retirado. He quedado con molestias en la cadera, rodilla y así dificilmente seguir ligado al fútbol. Me dio todo y soy muy agradecido. Lo que dispongo hoy es merced al fútbol".

Pero no puede tampoco alejarse por completo. "No he pensado en ser entrenador, pero ahora los chicos me lo piden y dirijo al equipo de Sotopalacios, un equipo amateur aquí del pueblo; nos divertimos un montón. El pueblo es muy bonito, con sus parques, espacios verdes y así pasamos los momentos libres", resume Cabral, quien agradecido con todo, recuerda a sus amigos de Piquete, a los de los clubes por donde estuvo, incluyendo la Albirroja.

Eufemio Raúl y Mariluz Saiz llevan casados 41 años. Ella es oriunda de Burgos. Algunos de los chicos viven con ellos, otros no, pero sí dentro de España.

Anahí está casada y les hizo abuelos, con Martina y Adrián de nietos; todos residiendo en uno de los apartamentos de Burgos. Dala vive en Alicante. Raúl y Carlota en Sotopalacios; y Marcelo comparte con la novia (próxima señora) la residencia en Villariezo, a unos kilómetros de los demás, donde este sábado, se daría el encuentro familiar, degustando el sabroso asado.

Hace 5 años Eufemio estuvo por última vez en Paraguay, cuando aún vivían sus padres, los que fallecieron hace 4 años.

Un exitoso jugador, agradecido al fútbol. Notable persona.

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